La postura que mejora tu resistencia y fortaleza en el running

Postura que mejora tu resistencia:

Como runners es vital  que tengas una perfecta actitud postural. La tensión extrema de algunas partes de tu cuerpo o los movimientos erróneos, como una rotación muy intensa e interna de tus brazos, más conocida como cruzar los brazos de lado a lado, podría provocar un serio problema al momento de correr haciendo que pierdas eficiencia, rendimiento o provocarte seria lesiones.

Si mantienes una perfecta postura al correr correrás a un ritmo veloz y con comodidad y, a su vez, serás más eficaz sin derrochar demasiadas fuerzas en movimientos perjudiciales.

La respiración también se verá beneficiada, puesto que si mantienes una postura más recta y consigues la amplitud de tus costillas, el diafragma será más capaz de expandirse y el volumen de aire será más grande.

Correr con una postura perfecta no es algo que logres realizar con tanta facilidad, no obstante, entrenando y siendo paciente, se logra. En un comienzo sentirás dolor en esas partes del cuerpo en las que más cambies la postura, será muy normal.

A continuación, te mostraremos aquellos aspectos que tienes que modificar al correr para que así puedas mejorar tu rendimiento.

1- La curvatura de hombros

Algunos corredores cometen el error de correr con el pecho encogido y los hombros hacia delante, lo que ocasiona que la amplitud de las costillas y las vertebras se vea perjudicada y baje el rango de inhalación de aire, por ende, el aire que entra no alcanza a llenar los pulmones y es cuando comienzas a realizar inspiraciones y exhalaciones con mayor frecuencia. Esto, también merma el movimiento de tus brazos, provocando un movimiento menos rendidor.

Para que corrijas este punto debes hacer estiramientos de los pectorales, tanto superior como inferior, con el fin de abrirlos y que los hombros vuelvan a estar más atrás.

2- Tensión de los hombros y la postura que mejora tu resistencia

Cuando llevas ciertos kilómetros corriendo es bastante normal que comiences a olvidar algunos aspectos de carrera debido a la postura que mantienes durante el día. Frente a esto los hombros se ven muy perjudicados, ya que comienzan a tensarse a causa de los músculos abdominales, los músculos de la espalda y de la cadera y, por ende, la estabilización cae en los hombros. Con esto también se pierde la eficacia en el movimiento de tus brazos.

Para que mantengas una adecuada tensión en tus hombros es bastante aconsejable hacer pequeñas sacudidas mientras estas corriendo y cuando empieces a notar que algo está cambiando. Menor tensión es sinónimo de gastar menor cantidad de fuerzas y por supuesto energía.

3- Nunca olvidar las caderas

Es muy común que adoptes una posición como si te encontraras sentado sobre tus caderas, lo que genera una posición encogida de la totalidad de los segmentos de tu cuerpo, desde tu cabeza, que echas hacia delante, hasta las rodillas que no logran hacer el movimiento de zancada adecuado y eficaz. Los glúteos comienzan a lastimarse y tu zancada no logra ser alargada como tendría que ser. Los lumbares también se ven afectados y, de paso, tus riñones.

Para que mantengas la posición perfecta al correr debes pensar en el movimiento correcto que tendrías que llevar y autoanalizarte. Si piensas que no lo consigues, debes parar y hacer algunos estiramientos y luego seguir corriendo.

4- La lordosis lumbar y la postura que mejora tu resistencia

La lordosis corresponde a una condición en la forma de la columna vertebral, desde la parte superior hasta la zona lumbar que ocasiona una curvatura excesiva en la columna lumbar o bien en la espalda baja. La parte baja de la espalda se curva hacia dentro más de lo normal por causa de una oscilación en los músculos pélvicos y de la columna vertebral lo que se hace más patente en runners cuando empieza la fatiga.

Lo recomendable para que evites la aparición en exceso de la lordosis es el tratamiento del desequilibrio muscular. Debes fortalecer los músculos de la zona inferior de la espalda y de la pelvis, ya que son débiles como los abdominales, oblicuos, isquios y glúteos, y realizar estiramientos de los músculos flexores de la cadera y la parte baja de la espalda.

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